martes, 23 de junio de 2015

TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN Y 
COMUNICACIÓN

DESEMPLEO EN MÉXICO


EQUIPO NO. 3

CESAR ENRIQUE RIVAS DURAN
CINTHIA BERENICE TREJO CRUZ
DAISY LIZBETH LUNA GUERRERO
ERICK ÁNGEL ARRIAGA HURTADO


Seguro de desempleo, descúbrelo con Martha Debayle

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Disminuye desempleo en México en marzo: OCDE




La tasa de desempleo en México fue de 4.2% en marzo, menor a la de 4.4% en febrero pasado, y por debajo del promedio de la OCDE en el tercer mes del año, de 6.9 por ciento

En marzo del 2015 México se mantuvo entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con las tasas de desempleo más bajas, compartiendo el tercer sitio con Islandia, y sólo debajo de Japón y Corea.

De acuerdo con datos del organismo internacional, la tasa de desempleo en México fue de 4.2% en marzo, menor a la de 4.4% en febrero pasado  y por debajo del promedio de la OCDE en el tercer mes del año, de 6.9 por ciento.

En su reporte mensual, refiere que el número de mexicanos desempleados se redujo en 97,000 personas, al pasar de dos millones 294,000 en febrero, a dos millones 197,000 en marzo del presente año.

ARTÍCULO: Desempleo en América Latina subirá a 6.2% en el 2015



En tanto, la tasa de desempleo entre los jóvenes mexicanos (de 15 a 24 años) disminuyó de 8.8% en febrero a 8.6% en marzo, lo mismo que la de los adultos de 25 años y más, de 3.4 a 3.2% en igual periodo.

Señala que la tasa de desempleo de las mujeres mexicanas también bajó de 4.4% en febrero a 4.3% en marzo; mientras que la de los hombres disminuyó de 4.3 a 4.1% en el mismo lapso.

La tasa de desempleo para el conjunto de 34 países que integran la OCDE bajó en 0.1 punto porcentual, para ubicarse en 6.9% en marzo del 2015, con un descenso acumulado de 1.2 puntos porcentuales respecto al nivel máximo que alcanzó en enero de 2013.



Con ello, en el área de la OCDE había 42.4 millones de personas desempleadas en marzo de este año, 6.6 millones menos que en enero de 2013.

Los países con mayores tasas de desempleo promedio durante el tercer mes del año fueron España 23%, Portugal 13.5%, Italia 13%, República Eslovaca 12.2% y Francia 10.6 por ciento.

Las menores tasas de desempleo en marzo se registraron en Japón 3.4%, Corea 3.7%, Islandia y México 4.2%, en cada caso, y Alemania 4.7%, según los datos del organismo.

Refiere que si bien la tasa de desempleo para los jóvenes de la OCDE se mantuvo estable en marzo en 14.2%, se ha reducido en 2.6 puntos porcentuales desde el nivel máximo que registro en enero de 2013.

Empleo en México

La falta de empleo ha sido, por muchos años, el problema social más grave de México. La carencia de empleo es una de las expresiones más agudas de la pobreza. Este fenómeno de escasez de empleo, aunado a las diferencias salariales de México con Estados Unidos explica, en gran medida, el fenómeno migratorio de mano de obra mexicana a ese país.
La oleada migratoria, aunque no puede considerarse un fenómeno nuevo, ha adquirido mayores proporciones y algunas características diferentes a las de las anteriores (véase Conapo, 2005). La Población Económicamente Activa (PEA) en México representa cerca de 60% de la población de 14 años y más, y si bien ha disminuido su tasa de crecimiento medio anual de 3.5 a 1.9% del periodo 1982-1993 al 1994-2010, ésta sigue siendo alta en comparación con el ritmo de crecimiento del empleo remunerado. En 2004, la PEA ascendía a 42 millones.

El número de empleos requeridos para cubrir las necesidades del incremento anual de la oferta laboral era de poco más de un millón cien mil (Censos Nacionales de Población y Vivienda, Instituto Nacional de Estadística, Geografía e InformáticaI, México). La economía mexicana no ha sido capaz de generar el número total de empleos formales requeridos en ninguno de los últimos quince años, para no hablar de la llamada “década perdida”, de los años ochenta. Por ello, podemos inferir que, sin lugar a dudas, hay un déficit acumulado de empleo, difícil, sin embargo, de precisar.

En la década actual la economía mexicana ha estado lejos de generar entre uno y 1.2 millones de empleos, que exige el aumento anual de la PEA. Ni siquiera el creciente 93 ECONOMÍA unam vol. 8 núm. 23 flujo migratorio de mexicanos a Estados Unidos ha evitado que la tasa de desocupación bruta aumentara entre 2000 y 2010. Y aunque entre 2004 e inicios de 2008 el empleo creció de manera importante como resultado del incremento del Producto Interno Bruto (PIB) real, sigue siendo insuficiente para cubrir rezagos, los cuáles se acentuaron con la reciente crisis económica.

Al mismo tiempo, se presenta una nueva característica: el empleo formal se parece cada vez más al informal. La evidencia señala que no solamente ha crecido el desempleo sino que ha crecido la población ocupada sin prestaciones sociales, así como los empleos informales. En efecto, en la primera década del siglo XXI, además del incremento de los niveles de desempleo, creció significativamente la informalidad en la economía y los ocupados sin protección social. Se observa, asimismo, un amplio vacío para generar puestos de trabajo en sectores industriales. En suma, según cifras oficiales actualmente hay cerca de 1.5 millones de desocupados más que en 2000. Además, en este mismo periodo la tasa de presión general (porcentaje que representa la población desocupada más la ocupada que busca trabajo, respecto a la población económicamente activa) creció en al menos 2 veces en 22 de las 32 entidades de la República.



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lunes, 22 de junio de 2015

Recomendaciones clave de la OCDE

  • Aumentar los incentivos para el empleo formal, integrando de manera más efectiva los diversos sistemas de atención de la salud y haciendo que el componente subsidiado del Seguro Popular dependa del ingreso de las personas. Ampliar la cobertura de la seguridad social y el acceso a servicios tales como vivienda y guarderías. 
  •       Fortalecer las medidas para garantizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales y de seguridad social, como parte de una estrategia integral para alentar a los trabajadores informales a registrar sus actividades. 
  •      Simplificar el régimen tributario, que no ofrece incentivos para contratar trabajadores poco calificados. El gobierno también podría considerar la posibilidad de volver obligatorias las aportaciones a la seguridad social de los trabajadores independientes, especialmente en el caso de quienes tienen ingresos superiores a cierto nivel. 

  •          Promover los contratos temporales y de tiempo parcial para alentar la participación de las mujeres en el mercado laboral, asegurándose al mismo tiempo de que cuenten con garantías y protección. 
  •          Adoptar nuevas formas de capacitación laboral, como los contratos de aprendizaje. 
  •          Fomentar los periodos de prueba, siempre que éstos busquen facilitar la conversión de los contratos temporales en contratos de más largo plazo y eviten los abusos. 

  •          Poner en marcha una reforma laboral integral y equilibrada, la cual debe contemplar: reducir el costo de la contratación y el despido de los trabajadores (sobre todo los de poca antigüedad), facilitar el uso de contratos temporales sin que por ello deje de cumplirse la legislación de protección del empleo, aumentar la libertad de los sindicatos y mejorar la representación de los trabajadores en los contratos colectivos, y crear un plan eficaz de protección para los trabajadores en caso de desempleo.http://www.oecd.org/mexico/Mexico%202012%20FINALES%20SEP%20eBook.pdf

Globalización

Actualmente, globalización implica la exclusión de millones de personas en el mundo entero por el desempleo masivo y la falta de acceso a servicios estatales de educación, salud y vivienda.

Vivimos en una economía en la que las ventajas relativas del pasado se están anulando y tienden a igualarse como resultado de la apertura comercial; es decir, los países han abierto sus fronteras, al tiempo que reducen sus aranceles de importación. Las economías de todas las naciones crecen de manera interdependiente, lo cual genera nuevos retos, pero requieren de cambios políticos drásticos con consecuencias sociales; esto es precisamente la crisis global que estamos viviendo a principios del siglo XXI.
El término globalización ha recibido múltiples acepciones que van desde lo cultural, lo ideológico, lo político y lo económico, siendo este último elemento lo que constituye el parámetro más visible y para muchos lo definitorio del concepto, en tanto que hace referencia a los acelerados cambios en la economía mundial por los flujos de capital y las acciones de las empresas trasnacionales.

Paradójicamente las políticas neoliberales iniciaron abruptamente con el gobierno salinista (década de los noventas), permitiendo y privilegiando el ingreso indiscriminado de inversiones provenientes de grandes empresas extranjeras para que se implantaran en el país y compitieran con los productores nacionales que estaban rezagados y sin posibilidad de subsistir, así se cerraron muchas micro, pequeñas y medianas empresas en todo el país, que sucumbieron ante el embate de las empresas transnacionales quienes se han apoderado del mercado; únicamente sobrevivieron las grandes empresas nacionales. Además se eliminó el control de precios y salarios.
Por si fuera poco, el Estado se deshizo de muchas empresas paraestatales con la finalidad de reducir el gasto público y se deslindó de responsabilidades como la educación, la salud y la vivienda, dando facilidades al capital privado para que ofreciera esos servicios.


Si bien es cierto que ahora los mexicanos tienen acceso a una amplia gama de bienes y servicios a muy bajo costo y de alta calidad, también es cierto que se ha mermado el poder adquisitivo (sueldos bajos) y lo peor de todo es que el desempleo ha aumentado drásticamente en los últimos tres años. En otras palabras no se cierra el ciclo económico, existen oferentes y demandantes, pero éstos últimos carecen de capacidad de compra.

 La globalización no es un dato de la realidad, sino un proceso en construcción y una 
categoría a interrogar, que implica la exclusión de millones de personas en el mundo entero por el desempleo masivo y la falta de acceso a los otrora servicios estatales de educación, salud y vivienda. Todas estas condiciones influyen y determinan los trayectos de vida de los individuos, evidentemente también los de los jóvenes.

La sociedad mexicana actual se caracteriza por profundas desigualdades sociales,  económicas y culturales, grandes distancias aparecen según estratos regionales o 
socioeconómicos. En este sentido considerar a la juventud como un todo homogéneo no es ni posible ni correcto. Concebir que el destino tradicional y dominante para llegar a la vida 
adulta, responsable y capaz es la conocida trayectoria “familia-escuela-empleo- participación social” en el México globalizado actual ya no es válido por ser un circuito que se ha quebrado.

El empleo informal sigue siendo un problema


Si bien en México el empleo informal ya era elevado antes de la crisis, después de ésta se incrementó aún más y en mayor medida que en recesiones previas. Inicialmente, esto se debió al descenso del empleo formal, derivado a su vez de la caída en la demanda de las exportaciones. Posteriormente, el aumento del empleo informal reflejó sobre todo la incorporación de trabajadores procedentes del sector formal que perdieron su empleo, además de otros desempleados que buscaban compensar la disminución del ingreso familiar. Aunque a partir del segundo semestre de 2011 la tasa del empleo formal mejoró ligeramente, aún está lejos de recuperar el nivel que tenía antes de la crisis.

El descenso del empleo formal afectó especialmente a los trabajadores jóvenes y a los poco calificados, en su mayoría hombres, en comparación con otros grupos de la población en edad de trabajar. A pesar de que el empleo formal se contrajo un 5% en general, para esos trabajadores la caída fue dos y hasta tres veces más fuerte. Este fenómeno, común a muchos países de la OCDE, refleja la relativa vulnerabilidad de los trabajadores del sector formal que cuentan con escasa experiencia laboral, son poco calificados y que tienen contratos temporales, los cuales cuentan con poca o ninguna

Desempleo en México, causa y efecto en la sociedad

El desempleo es un problema grave que ha dejado muchos estragos en la sociedad y la economía mexicana, como son la desigualdad, pobreza extrema e inseguridad; solo queda pensar que se puedan hacer cambios al respecto mejorando esta situación, y ojala se empezará desde ahora, pero si acaso aun no comienza el cambio nosotros tenemos las herramientas para hacer algo por el país y tal vez cuando comiencen nuevas generaciones esta condición cambie, y México ya no sea tan dependiente de otros países para generar su propio dinero y manejar tecnologías y de esta manera lograr tener una sociedad más estable económicamente, con mejores empleos, más oportunidades, y con condiciones de vida más dignas.

Es de suma importancia que las empresas se encuentren reguladas, ya que existen quienes explotan a los empleados pagándoles el sueldo mínimo y sin prestaciones de ley; esto además de que evaden impuestos, violando así los derechos de los trabajadores.